Como madres y padres, queremos que nuestros/as hijos/as crezcan sanos y felices tanto física como psicológicamente.
Todos los niños y adolescentes atraviesan momentos difíciles: cambios de humor, rabietas, crisis de identidad, preocupaciones, miedos… Es parte natural del desarrollo: les permite aprender y adaptarse mejor al mundo.
Pero, ¿cómo saber cuándo esas conductas dejan de ser una parte natural del crecimiento y empiezan a ser síntomas de alguna dificultad emocional?
Ser capaces de identificar que tu hijo/a necesita apoyo psicológico no significa haber fracasado como padre o madre. Al contrario, es una muestra de cuidado y responsabilidad.
Soy consciente de que, como padre o madre, a veces es complicado saber si lo que necesita vuestro hijo o vuestra hija es acudir al psicólogo. Por eso, os quiero dar algunas claves para que vosotros mismos podáis identificar si vuestro/a hijo/a está presentando alguna dificultad a nivel psicológico.
1. Cambios bruscos en el estado de ánimo
Uno de los signos más frecuentes son cambios bruscos en el estado de ánimo. Observa si tu hijo/a está más triste, irritable o ansioso de lo habitual. Si este estado emocional se mantiene durante varias semanas sin motivo aparente o interfiere con su vida diaria, tal vez sea el momento de pedir ayuda.
Algunas ejemplos más concretos podrían ser:
- Llora más frecuentemente que antes o por razones por las que antes no lo habría hecho.
- Tiene explosiones de ira o rabietas no apropiadas para su edad.
- Vuelve a tener miedos que ya había superado. Ej.: vuelve a necesitar tener una luz para poder dormir cuando ya había conseguido superar su miedo a la oscuridad.
2. Conductas problemáticas
Cuando los niños o adolescentes están pasando por un momento complicado, es habitual que aparezcan comportamientos problemáticos. Observa si cuando se enfada o cuando está triste o nervioso, presenta conductas no apropiadas a la situación: como pegar, insultar o hacerse daño a sí mismo.
Si estas conductas aparecen con mucha frecuencia, son muy intensas o duran mucho tiempo, puede que vuestro/a hijo/a no esté sabiendo gestionar adecuadamente sus emociones o le haya ocurrido algo que no está sabiendo manejar.
3. Bajo estado de ánimo
Podemos detectar que un/a niño/a o adolescentes está teniendo algún problema a nivel emocional si observamos que tiene un bajo estado de ánimo la mayor parte del día y casi todos los días.
Un bajo estado de ánimo suele verse así:
- Está decaído.
- No tiene ganas de hacer nada.
- No disfruta de actividades que antes le encantaban.
- No quiere salir de la habitación.
- Ya no queda con sus amigos.
4. Preocupaciones excesivas
Es muy habitual que una dificultad a nivel emocional en los niños y en los adolescentes venga acompañada de muchas preocupaciones.
Observa si tu hijo/a:
- Se preocupa demasiado por cosas que antes no le afectaban tanto.
- Intensifica los problemas.
- Tiene constantes quejas físicas, como dolor de cabeza o de barriga, sin ninguna causa médica.
Los problemas de relación con compañeros, amigos o familiares suelen aparecen como consecuencia de una dificultad emocional, pero también pueden constituir un objetivo de intervención en sí mismas.
Algunas de las claves para detectarlo son:
- Ya no tiene interés para relacionarse con sus amigos o compañeros.
- Siente una vergüenza paralizante a la hora de relacionarse.
- Tiene muchos compañeros, pero ningún amigo cercano.
- Se pelea constantemente.
En este punto tenemos que tener muy en cuenta si está sufriendo o ha sufrido en el pasado acoso escolar.
6. Dificultades escolares
Cuando un/a niño/a o adolescente está atravesando algún conflicto emocional, es habitual que tengan una bajada en su rendimiento académico:
- Le cuesta mucho ponerse a hacer los deberes.
- Tiene una mayor dificultad para concentrarse.
- Parece que ya no le interesa tanto sacar buenas notas.
- Se le olvida continuamente el material escolar o las tareas.
Si observas estas señales en tu hijo/a, es recomendable que consultes a un psicólogo infantil para identificar si detrás hay algún problema de ansiedad, baja autoestima o dificultades de aprendizaje.
7. Cambios en el sueño o el apetito
Uno de los signos más fácilmente detectable son las dificultades para dormir o los cambios en el apetito.
Puede ser necesario acudir a terapia psicológica si observas que tu hijo/a:
- Tiene problemas para conciliar el sueño.
- Se despierta mucho más pronto de lo habitual y no es capaz de volver a dormirse.
- Ha perdido el apetito o ha disminuido mucho.
- Tiene hambre constantemente o come de manera compulsiva.
8. Baja autoestima
La baja autoestima en niños/as y adolescentes puede ser tanto causa como consecuencia de un problema psicológico.
Para detectarlo observa si:
- Se compara negativamente con sus compañeros.
- Se critica constantemente a sí mismo/a.
- Está obsesionado/a con su aspecto físico.
¿Qué puedes hacer tú?
Si estás aquí, ya has dado el primer paso: ser consciente de que podéis necesitar ayuda psicológica.
Si quieres más información o consultar con un psicólogo infantil en Salamanca, no dudes en contactarme.
En este formulario puedes introducir tus datos y una breve descripción de tu consulta, y me pondré en contacto contigo a la mayor brevedad posible:

5. Dificultades para relacionarse