La trampa de la "Tercera Jornada"
Como psicóloga, en consulta escucho cada vez a más mujeres trabajadoras, de todas las edades, compartir conmigo frases como:
Gracias a la lucha por los derechos de las mujeres, hemos logrado acceder al mundo laboral fuera del hogar, lo que se conoce como la Primera Jornada. Sin embargo, el trabajo reproductivo, doméstico y de cuidados sigue recayendo mayoritariamente sobre nuestros hombros. Esto es lo que se conoce como la Segunda Jornada.
Pero en la sociedad contemporánea ha aparecido una Tercera Jornada: la del Autocuidado.
Se refiere al trabajo remunerado.
Se refiere al trabajo reproductivo, doméstico y de cuidados, que sigue recayendo mayoritariamente en las mujeres.
Se refiere al autocuidado que es el conjunto de acciones y decisiones que una persona realiza de forma consciente para cuidar su bienestar físico, emocional y mental, especialmente en situaciones de estrés o sobrecarga (Lazarus y Folkman, 1984).
El Laberinto de la Mujer Ocupada
Lo que nació como un derecho a la salud y al bienestar físico y mental se ha transformado poco a poco en una fuente de presión adicional. Esto supone, sin ninguna duda, un problema a nivel sistémico y global, pero se vende habitualmente como un problema individual.
Si estás saturada o estresada, normalmente no se revisa el reparto de tareas o se dedica tiempo a reorganizar el trabajo; sino que el consejo es: «Duerme mejor, haz yoga, apúntate a boxeo».
El laberinto es este: se nos permite —e incluso se nos exige— cuidarnos, pero no se nos alivia de la carga de ser las que cuidan, y, en el caso de mujeres ocupadas, también las que asumen responsabilidades laborales.
Así, el autocuidado deja de ser una fuente de bienestar para convertirse en una responsabilidad individual más.
Si no llegas a tu clase de spinning, no solo no puedes disfrutar de tu espacio de autocuidado, sino que ahora también te sientes culpable por no estar «gestionando bien» tu bienestar.
- ¿Estamos perdiendo nuestro derecho al autocuidado?
- ¿Qué podemos hacer para recuperar el ocio y el deporte como una fuente de autocuidado y no de presión?
Cambiemos los "¿Por qué?" por "¿Para qué?"
Para entender el laberinto del que hablaba antes y encontrar su salida, utilizaremos la Matriz ACT de Polk y Hambrigh.
Imaginen que su vida es un mapa. En este mapa, nuestras acciones pueden tener dos direcciones:
- El alejamiento o la evitación
Si nos centramos en el lenguaje, que es lo que crea y estructura la realidad, el alejamiento o la evitación surge cuando actuamos movidas por los “porqués”. El «¿por qué?» mira hacia atrás, busca una justificación o intenta huir de sensaciones, pensamientos o emociones desagradables.
- «Leo por las noches porque me siento mal si no hago nada».
- «Hago el skincare porque no quiero que me digan que tengo mala cara».
- «Salgo a caminar porque me lo ha dicho el médico».
Según este planteamiento, el autocuidado se convierte en un objetivo rígido. Si no lo cumplo perfectamente, me frustro. Si no es «productivo», no vale.
Las acciones que llevamos a cabo para EVITAR esas experiencias internas desagradables (pensamientos, emociones, sensaciones…) nos alejan de lo que es realmente importante para nosotras.
- El Acercamiento y los Valores
Podemos visualizar la salida del laberinto cuando cambiamos el «¿Por qué?» por el «¿Para qué?». El «¿Para qué?» mira hacia adelante, hacia nuestros Valores. Los valores son aquello que da sentido a nuestra vida, nuestras direcciones.
- «Leo por las noches para descansar mejor».
- «Hago el skincare para cuidar de mi piel».
- «Salgo a caminar para pasar tiempo al aire libre y desconectar».
El «¿Para qué?» no busca cumplir una norma externa, sino conectar con la mujer que quieres ser.
Los valores no son algo que se consiga y se tache de una lista. Los valores nos otorgan una dirección para guiar nuestras acciones.
- Pongamos un ejemplo
María tiene 42 años, es madre de dos hijos de 10 y 13 años. Debido a la maternidad, tuvo que abandonar el deporte. Ahora, ha decidido comenzar una rutina de entrenamiento, pero le está costando mucho. Así que, pide ayuda a su psicóloga y juntas diseñan la siguiente Matriz ACT:
- En el Cuadrante I (abajo a la izquierda) aparecen las experiencias internas desagradables que María trata de evitar.
- En el Cuadrante II (arriba a la izquierda), las acciones que lleva a cabo para EVITAR estas experiencias, y que le alejan de lo que es realmente importante para ella.
- En el Cuadrante III de la matriz (abajo a la derecha), María define sus valores, lo que es importante para ella (sus “¿para qué?”).
- En el Cuadrante IV (arriba a la derecha), coloca las acciones concretas que puede llevar a cabo en línea con sus valores.
- En resumen...
Hemos visto que el laberinto de la mujer ocupada está lleno de «deberías», de «porqués» y de una autoexigencia que nos hace sentir que incluso nuestro autocuidado debe ser productivo. Pero la salida de ese laberinto no se encuentra en añadir una actividad más a nuestra agenda, sino en cambiar nuestra relación con lo que hacemos.
Como mujeres, considero que debemos luchar para que el sistema no convierta el cuidado de nuestra salud física en una «Tercera Jornada», para que podamos cuidador, no porque «la sociedad nos dice que debemos hacerlo», sino para que nuestra vida tenga el sentido y siga la dirección que cada una de nosotras elijamos.
Si quieres comenzar a cuidarte «a tu manera», como María, puedes contactar conmigo, sin compromiso.
Te recomiendo también que le eches un vistazo a esta entrada: Buscando un equilibrio en el descanso.
